Evaluación del evento de cierre de la Tercera Acción en RD Congo
En un esfuerzo conjunto, el Comité Internacional y el Secretariado Internacional (SI) de la MMM prepararon un documento que comparte nuestro análisis político sobre el evento realizado en la República Democrática del Congo. El texto cobre cuestiones como los logros de la acción, lecciones logísticas y retos en la organización de una acción masiva en un país en conflicto y la relación entre movimiento, partidos, gobiernos, Naciones Unidas y grandes ONGs internacionales
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Evaluación del cierre de la Tercera Acción Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres en Sud Kivu, República Democrática del Congo
Esta es la evaluación formulada por el Comité Internacional y por el Secretariado Internacional (SI) de la MMM realizada entre noviembre y diciembre de 2010. Ella se complementa con los documentos previos al Evento de Cierre: el texto de debate “La Marcha Mundial de las Mujeres y el Cierre de la Tercera Acción Internacional en RDC” y el “Manifiesto de las Mujeres por la Paz”; además de las partes del informe de las reuniones del Comité Internacional realizadas en Bukavu (antes, entre 9 y 12 de octubre, y después de la acción, el 18), que se refieren a movilización, programa, comunicación y evaluación, y el Boletín “La Marcha en Acción” nº 7. La evaluación organizada en seis partes:
- Una primera mirada sobre nuestros logros;
- Los retos en la organización de una acción masiva en un país en conflicto;
- La relación entre las dinámicas local, nacional e internacional;
- La relación entre movimiento, partidos, gobiernos, Naciones Unidas y grandes ONGs internacionales;
- Las lecciones en los retos logísticos;
- El seguimiento.
Una primera mirada sobre nuestros logros
El cierre de la Tercera Acción Internacional sucedió en Sud Kivu, República Democrática del Congo entre el 13 y el 17 de octubre, y si conformó por una serie de actividades: paneles sobre los cuatro campos de acción de la MMM; una visita de solidaridad à Mwenga con la inauguración de un memorial; un día de intercambio de experiencias entre la MMM de diferentes regiones del mundo y las mujeres congolesas; una feria de soberanía alimentaria y artística; un plantío de árboles; y una Marcha de Mujeres por la Paz.
La delegación internacional de la MMM estuvo compuesta por 144 mujeres de 40 países de las cinco regiones del mundo. Junto con las delegaciones organizadas por movimientos aliados, fuimos más de 220 mujeres de 41 países, la mayor parte de países africanos. Las delegaciones más grandes eran las de Burundi y Kenya, seguidas de la delegación europea, compuesta por 10 países. La diáspora congolesa estaba presente en las delegaciones de Bélgica, Francia e Inglaterra. La delegación de las Américas era pequeña, compuesta por 5 países, mientras Asia era representada únicamente por una miembra del CI de Pakistán y el Mundo Árabe por una compañera Palestina.
La movilización de tal número de delegadas internacionales para una acción en un país considerado pos-conflicto es un primer logro del evento de cierre. El viaje a Bukavu era bastante costoso para las Coordinaciones Nacionales / Grupos Participantes de la MMM y, por falta de recursos, perdimos la presencia de varias delegadas, por ejemplo de Bangladesh e India. Los relatos sobre la violencia y los riesgos de RDC, bombardeados todo el tiempo por los grandes medios de comunicación o mismo por trabajadores de agencias humanitarias, han contribuido a crear un clima de inseguridad. Algunas compañeras e intérpretes han preferido no ir, pero tantas otras han superado sus miedos y vinieron solidarizarse con las mujeres de RDC, escuchar sus relatos, y compartir sus experiencias.
El hecho de que las delegaciones internacionales fueron bien organizadas es otro logro. Eso facilitó el trabajo del SI. Llamamos atención especialmente para las caravanas de Burundi y Kenya, que son un resultado aparte, sobretodo las compañeras de Kenya que han viajado de bus por más de dos días. En la preparación, hicieron un grande proceso de información, movilización de recursos y de lobby que permitió a mujeres de base, muchas de ellas indígenas, alcanzar conquistas, aparentemente sencillas, pero muy importantes para sus vidas como a de tener documentos de identificación personales necesarios para la emisión de pasaporte.
La solidaridad con las mujeres que viven en zonas de conflicto también se hizo sentir en acciones simultáneas organizadas por 10 Coordinaciones Nacionales (CNs) de la MMM, en fechas próxima a de nuestro Evento en Bukavu. En algunos países hubo acciones en más de una ciudad.
También en RDC el Cierre de la 3ra Acción Internacional de la MMM fue un grande suceso de movilización. En RDC nuestras compañeras hablaban del “engoument” – la fiebre Marcha Mundial de las Mujeres, de la cual todas las mujeres querían sentirse parte. Los números lo dicen todo: el 9 de septiembre, último día para la inscripción en nivel nacional, ya se habían registrado 995 mujeres, venidas de todas las 11 provincias de RDC; recordando que al inicio pensábamos en un evento para 500 personas.
Al final, todas las 3.000 tarjetas de identificación que han sido impresas fueron utilizadas y por lo tanto estimamos que 3.000 personas, la mayoría mujeres, participaron de los paneles y demás actividades realizados en el Ateneo de Ibanda (entre 13 y 16 de octubre). Esto incluye a 250 periodistas acreditados, entre prensa nacional y correspondientes internacionales. Estimamos aún que 1.000 personas participaron de la visita a Mwenga y que a dicho numero, se sumaron más de 2000 personas de la población local. Además, hay la estimativa de que más de 20.000 mujeres (y hombres) de diferentes tendencias políticas y sectores sociales participaron de la Marcha de Mujeres por la Paz, en el 17 de octubre, que finalizó el acto de cierre de la Tercera Acción Internacional.
La grande participación, sobre todo de mujeres congolesas, en los momentos de debate es otro logro visible. En los paneles, muchas mujeres compartieron denuncias graves, nombraron perpetradores de violencia hacia las mujeres y los intereses en juego. En el día de intercambio de experiencias (el 16 de octubre), mujeres de diferentes etnias expresáronse en sus idiomas locales. Estos hechos nos dan la certeza de que las mujeres sintieron un ambiente de seguridad y confianza para expresarse, incluso para discordar de nosotras.
Los paneles fueron momentos también para presentar la visión de la MMM sobre los Campos de Acción, combinando nuestras analices y experiencias. Además, fueron momentos para repetir muchas veces que la Marcha es un movimiento permanente y que nuestra fuerza viene de la auto-organización de las mujeres de base. El hecho de que, tanto en los paneles cuanto en la jornada del 16, muchas mujeres congoleñas repitieron en sus comentarios nuestros análisis y las vincularon con sus experiencias concretas, nos permite afirmar otro logro del evento de cierre: la MMM se volvió un movimiento más conocido. Un fuerte mensaje hacia la comprensión de la MMM como movimiento es el hecho de que las mujeres de RDC no aceptan más ser vistas como victimas y buscan afirmarse cada vez más como protagonistas en la lucha contra las causas de la violencia.
Otro logro del Evento fue el apoyo de movimientos y organizaciones aliados de la MMM, como el CADTM (Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo), la Caravana por la paz y solidaridad de Bélgica, el CECI (Centro de Estudios y de Cooperación Internacional de Canadá), la CSI (Confederación Sindical Internacional) y la WILPF (Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad), que tenían delegaciones propias que se sumaron a nuestras actividades. Su presencia fue importante para nosotras, no sólo por el aporte de contenidos y participación, pero por la confianza que han demostrado en nuestra capacidad de organización.
En la relación con el gobierno de RDC, las mujeres del país creen fueron establecidas mejores condiciones para la presentación de demandas y negociación. Son ejemplos de eso la reunión realizada en el 13 de septiembre de 2010 por el “Regroupement des femmes Rega de Mwenga”, que entregó al Primer Ministro de RDC demandas en relación al masacre de las mujeres enterradas vivas, en el cuadro de la preparación de nuestra visita. Nuestra acción difundió la demanda de un tribunal especial internacional para estos crímenes, cometidos antes de 2002, y que, por los acuerdos de paz firmados, no son pasibles de juicio. La visita à Mwenga y la parada en Kasika, además de una grande participación, ha tenido una buena cobertura por la prensa nacional e internacional lo que rescató la memoria de los hechos y la demanda por justicia, aparte de denunciar la inseguridad presente aún hoy día en la zona.
Finalmente, el Evento resultó también en beneficios permanente para las ciudades de Bukavu y Mwenga. Algunos ejemplos: varias calles de Bukavu y el acceso al Ateneo de Ibanda fueron nivelados y asfaltados; el Ateneo, escuela de enseñanza primaria y secundaria con un total de 7.325 estudiantes, fue pintado, sus sanitarios reformados y nuevos construidos; la ruta de acceso a Mwenga y las calles de la comunidad fueron niveladas; fue iniciada la construcción de dos casas polivalentes para las mujeres, una en Bukavu y otra en Mwenga.
Todos estos logros nos animan a también reflexionar sobre nuestras fragilidades y los retos que vivimos en RDC. Este Evento nos exigió una buena dosis de osadía pero, al mismo tiempo, expresó el grado de maduración de nosotras como un movimiento feminista internacional y el acumulado en nuestros doce años de historia común.
Los retos en la organización de una acción masiva en un país en conflicto
El contexto mundial actual es marcado por creciente militarización y represión al activismo. En abril de 2010, paramilitares atacaron la caravana internacional que llevaba ayuda humanitaria a la Comunidad Autónoma Triqui, en México, asesinando una histórica luchadora por los derechos de las mujeres indígenas, Bety Cariño, y el activista finlandés Tyri Jaakola. A fines de mayo de 2010, el gobierno de Israel atacó la flotilla de la libertad, en la cuál participaban más de 700 activistas, resultando en la muerte de 10 de ellos. Estos hechos reforzaban la atmósfera de miedo alrededor de nuestra acción.
La experiencia de la MMM en organizar actividades en países en conflicto está concentrada en algunas Coordinaciones Nacionales (CNs), algunas activistas, o en experiencias de participación en contra-cumbres organizadas por el movimiento anti-globalización, cuando el territorio alrededor de las conferencias oficiales se militariza. Sin embargo, es aún una experiencia fragmentada y no está consolidada como movimiento. Para nosotras del SI fue muy importante ser parte de la organización del Encuentro de Mujeres y Pueblos de las Américas contra la Militarización, en Colombia, en agosto de 2010. Las condiciones de seguridad en Colombia también son difíciles y las narrativas sobre los riesgos acentúan los miedos. En aquel momento, aprendimos con la experiencia de las compañeras del Movimiento Social de Mujeres Contra la Guerra y por la Paz cómo actuar en un contexto de conflicto abierto.
La seguridad fue el primer y permanente reto con lo cual nos deparamos. La RDC es presentada como un país pos-conflicto, pero todas sabemos de la seguida presencia de grupos armados en las zonas rurales del este del país y de la violencia brutal sufrida por las poblaciones locales. Hay, por lo tanto, que cuidar donde ir o no y cómo ir. En este escenario es difícil definir los límites entre la precaución y la paranoia. Algunos gobiernos europeos enviaron cartas a las delegadas para decirles que no se hacían responsables por su seguridad en el país y en la región de Sud Kivu. Además, las compañías aéreas congolesas son mal clasificadas en los rankings de seguridad a lo que se sumó un accidente con víctimas fatales a fines de agosto.
Como en Colombia, hay riesgos reales y hay miedos acentuados por las narrativas, como las que afirman que viajar al Congo sería solo para aquellas o aquellos amantes de la aventura, llenas de coraje, o entonces irresponsables. Además, es normal que el miedo y la tensión demanden más atención y cuidado con cada persona. En un campo tenso, las personas están inclinadas a tener una mayor dificultad de aprehensión y procesamiento de las informaciones. Confiar en lo que nuestras compañeras de RDC nos informaban y transmitir esta confianza a las participantes internacionales fue un trabajo político renovado a cada día. Para el SI fue muy importante tener como basis la decisión tomada por unanimidad en el VII Encuentro Internacional y el contacto muy próximo con las compañeras de RDC y con el Comité Internacional, especialmente en África.
La seguridad de las delegadas internacionales fue uno de los temas de la agenda en la reunión que realizamos entre integrantes de la MMM de RDC, del SI y del CI con la Ministra de Género, Familia y Niñez del RDC en abril de 2010. En aquel momento, la Ministra nos ha confirmado el compromiso del gobierno, asegurado en una decisión tomada en reunión inter-ministerial. La MONUSCO también ha buscado las compañeras de RDC para tratar del tema, especialmente en relación a la visita à Mwenga el 16/10. Decidimos que nuestra interlocución seria solamente con el gobierno de RDC, y la decisión de demandar o no el apoyo de la MONUSCO era de ellos. La seguridad de la visita à Mwenga fue hecha por el ejército y la policía congolesas y por la MONUSCO. Sin embargo, de nuestro punto de vista, las mujeres que han caminado varios días de sus casas hasta la ruta que recorrimos también estaban ahí por nuestra seguridad.
La seguridad es un reto permanente en RDC. Algunas semanas antes de las actividades en Bukavu, una compañera clave para nosotras en la dinámica de Kinshasa, por una terrible coincidencia, estaba cerca de un hombre que había lanzado una piedra en el cortejo presidencial que estaba pasando en las calles. Muchas personas que estaban a su redor fueran arrestadas y se quedaron en la cárcel por casi una semana. El hombre ha fallecido en la cárcel. En todo este período, nuestra preocupación más fuerte fue la seguridad de esa compañera y decidimos demandar a algunos gobiernos y a la recién creada ONU-Mujer gestiones junto al gobierno de RDC para su liberación. Tal episodio nos colocó en posición de negociación con interlocutores del gobierno más allá de las negociaciones en torno a los eventos de Bukavu, y explica la lectura del mensaje de Michèle Bachelet en la ceremonia de apertura.
Percibimos muchas otras formas en las cuales el conflicto se manifiesta en la vida cotidiana y sus impactos en la organización de nuestra actividad. La precariedad de la infraestructura de comunicación y transporte es un aspecto bien visible. No obstante, hay formas más sutiles en las relaciones sociales que nos hacían más dependientes de nuestras compañeras de RDC o mismo del “protocolo” de gobierno para nos mover en el país.
La relación entre las dinámicas local, nacional e internacional
Una de las características de la MMM es permitir y estimular una grande margen de autonomía de las Coordinaciones Nacionales, pero siempre en referencia a los parámetros generales acordados en los Encuentros Internacionales. En las actividades internacionales nuestro primer objetivo es fortalecer los procesos organizativos en el país y región. Esto hace que las diferentes actividades internacionales organizadas por la MMM, o en las que participa, reflejen diferentes temáticas, metodologías, expresiones y culturas políticas. En cada actividad, hay un largo proceso de construir acuerdos entre las propuestas y expectativas de las delegadas internacionales y las propuestas y expectativas de las delegadas de la región y del país.
En nuestra experiencia anterior, la existencia de una Coordinación Nacional y su capacidad de articulación e incidencia ha sido un criterio para la definición de donde realizar una actividad internacional. Ese criterio dejó de ser prioritario cuando decidimos realizar actividades regionales e internacionales en países viviendo situaciones de conflicto. Aún así, en la reunión de las delegadas africanas en el VII Encuentro Internacional cuando acordaron en la propuesta de Bukavu como sitio del cierre de la Tercera Acción Internacional, lo hicieron con base en un compromiso de las tres delegadas de RDC ahí presentes de actuaren para crear una Coordinación Nacional (CN). En aquel momento, así como en toda la preparación del cierre de la acción, no había una CN en RDC, sino cuatro organizaciones de referencia: CAFED (Goma), COFAS (Bukavu), CONAFED (Kinshasa) y COCAFEM-GL (Coalición de organizaciones de RDC, Rwanda y Burundi). En 2009, empezamos por la propuesta de constituir la CN, pero el costo de realización de un encuentro nacional era bastante alto y las compañeras de RDC no lograron movilizar los recursos necesarios para esto, ni nosotras desde el SI para apoyarlas.
Como solución intermediaria, decidieron compartir entre las 3 organizaciones de RDC (CAFED, COFAS y CONAFED) la responsabilidad de contacto con las demás provincias del país y trabajar para que el momento del evento de cierre fuera también el momento de encuentro nacional de los diferentes grupos y de constitución de la CN en RDC. Las compañeras hicieron un trabajo intenso de movilización nacional, lo que estuvo reflejado en la presencia de todas las provincias en la actividad de cierre. Una reunión nacional para constituir formalmente la CN de RDC finalmente fue realizada en Bukavu, pasado el evento de cierre, en el 18 de octubre, con la participación de 7 de las 11 provincias. Sin embargo, la inexistencia de una CN en RDC durante el proceso preparatorio nos fragilizó en la correlación de fuerzas con el gobierno nacional (ver detalles en el próximo ítem).
Nosotras podríamos haber compensado la inexistencia de una CN con un fuerte seguimiento internacional. Pero también tuvimos limitaciones de recursos para tanto. Establecemos intensa comunicación electrónica y por medio de conferencias telefónicas quincenales con las compañeras de la RDC, pero solamente dos veces logramos estar físicamente en el país.
Realizamos un primer taller de preparación en Bukavu, en octubre de 2009, con representantes de las cuatro organizaciones (CAFED, COFAS, CONAFED, COCAFEM-GL) y tres participantes internacionales (Miriam Nobre, Nana Aicha Cissé, Awa Ouedraogo). En ese taller, avanzamos en objetivos políticos y propuestas de actividades. Por ejemplo, en el momento en que el taller sucedió, no estaba públicamente en debate la retirada de la MONUC, y uno de los objetivos propuestos para el Evento en el taller fue la retirada progresiva y concertada de la MONUC. Fue solamente después de meses que el gobierno de RDC presentaría una demanda de retirada de la MONUC, que se convirtió en MONUSCO en junio de 2010. También en ese momento definimos la visita a Mwenga y la demanda de un memorial, lo que implicaba en mirar de nuevo al trágico episodio de las mujeres enterradas vivas, mientras el mandante del crimen integra el ejército congolés y se beneficia de los acuerdos de paz que impiden el juicio de crímenes anteriores a 2002. Este taller también fue importante para crear una forma de trabajo común. En su evaluación, una compañera de Cofas dijo que pensaba que vendríamos para decir lo que ellas debían hacer y que la sorprendió que tuvieran que pensar y trabajar tanto.
En octubre de 2009 también estuvimos reunidas con las compañeras de CAFOB en Bujumbura, Burundi, estableciendo un canal directo con ellas, lo que favoreció la presencia de una delegación de 36 mujeres de ese país (la mayor entre las delegaciones de la MMM). No fuimos à Rwanda y siempre tuvimos dificultad en un canal de comunicación directa y fluida con las compañeras de Pro-femme, organización que era referencia para la MMM en ese país, lo que puede haber dificultado la presencia rwandesa en Bukavu.
En abril de 2010, realizamos una segunda visita internacional a RDC, de esta vez a Kinshasa, cuando Miriam Nobre y Nana Aicha Cissé encontraron a la Ministra de Género y a grupos locales de mujeres. El apoyo logístico del gobierno y la seguridad han sido el foco de esa segunda visita.
En toda la preparación, notamos un grande interés y potencial posibilidad de implicación de grupos de todo el país en la MMM. Aun así, fue más fácil integrar aquellos grupos de RDC que ya tenían alguna experiencia de relación con redes internacionales, como es el caso de los grupos de mujeres participantes del CADTM.
La dinámica Bukavu – Kinshasa ha sido otro factor fuente de dificultades en la organización. Es común en la mayoría de los países que organizaciones situadas en la capital hablen en nombre del país. Nuestra decisión de realizar el cierre de la acción en Bukavu y no en Kinshasa ha creado muchos desafíos en términos de relaciones políticas, infra-estructura, logística, pero nos ha empujado a la búsqueda de soluciones creativas y mucho más duraderas en la relación provincia/capital.
Las múltiples dificultades enfrentadas nacionalmente en términos de la preparación logística del evento tuvieron impacto también en términos de la discusión de sus contenidos políticos. Aunque los paneles hayan sido momentos importantes para compartir los contenidos de nuestros campos de acción, no logramos explotar con nuestras compañeras congoleñas todos los potenciales de relación entre experiencias locales/nacionales de diferentes países. Uno de los puntos fuertes de los paneles fue la presentación de nuestra compañera Carole Jacob, de Haití, que suscitó una fuerte identificación en las mujeres de RDC, en particular por su analice crítico sobre la presencia de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidos para la Estabilización en Haití).
Nuestra propuesta era la de, a partir de una mirada atenta a la situación de las mujeres de Sud Kivu y de Mwenga, poder establecer vínculos con las experiencias vividas por las mujeres en otras partes del planeta e identificar puntos comunes en los sistemas de opresión. Esto no logramos como sentido general de la acción, que se restringió mucho más a la solidaridad. Una expresión de esto es el hecho de que algunas mujeres de otros países, en lugar de hablar de sus experiencias similares o relacionarlas a la de las mujeres del RDC, simplemente demandaban en el micrófono de recibir a la próxima acción internacional de la MMM.
Por otro lado, cada una de las delegadas de la MMM ha trabajado muchísimo en la acción internacional en su país y seguramente llegó al cierre de la Acción Internacional con expectativas propias como, por ejemplo, de que este fuera un momento de sistematización de acúmulos (de contenidos, formas de manifestación). Pero la realidad organizativa de la MMM en RDC, y mismo del conjunto del movimiento de mujeres en el país, hizo que la actividad tuviera mucho más el sentido de inicio (primera vez que muchas mujeres toman contacto con el debate y con lo que es la MMM como un movimiento permanente). Este descompaso generó frustraciones que fueran procesadas de distintas maneras por las delegadas de la MMM. Evaluamos que deberíamos haber realizado una mayor preparación previa de la delegación internacional en relación a las dinámicas nacionales y cultura política en RDC, las expectativas x la realidad, etc.
La relación entre movimiento, partidos, gobiernos, Naciones Unidas y grandes ONGs internacionales
Una de las tensiones presentes desde el principio de la organización del Evento fue la relación entre las ONGs y grupos de mujeres que tenían la iniciativa de organizar la MMM en RDC, y las mujeres de los partidos políticos, sobretodo las figuras públicas de ellos. Las mujeres de los partidos decían que si la Marcha era de todas, también ellas querían hacer parte.
En la Marcha ya debatimos el tema de los partidos en más de un Encuentro Internacional (III EI en Montreal 2001, VI EI en Lima 2006) y la decisión fue que no es posible tener una regla única para todos los países que excluyan a las organizaciones de mujeres de los partidos. Todas que quieren construir la MMM como un movimiento permanente (feminista y anti-capitalista) son bienvenidas, sin embargo hay que cuidar cuando mujeres de partidos se aproximan para instrumentalizar las acciones de la Marcha o para hacer valer solamente los intereses de su partido (ganar posición) sin disposición para trabajar basado en la construcción de consensos. Pero no necesariamente todas las mujeres de partido actúan de dicha manera y cada país, a partir de su experiencia y cultura política, define la participación de los partidos (como grupos participantes, invitados, sin participación directa como partido, entre otras posibilidades).
En el caso de RDC el tema ocultaba una realidad más dura: la relación con los gobiernos nacional y regional. Desde el momento en que el gobierno nacional se ha implicado en contribuir con el Evento, y en especial desde que la Primera Dama ha decidido venir en inicio de septiembre de 2010, las “mujeres de Kinshasa” pasaron a interferir en todos los temas (desde contenidos de paneles hasta la composición de comisiones). Esto pasó sin que las organizaciones de referencia de la MMM tuviesen unidad en la manera como deberían enfrentar el problema.
Tomemos el caso emblemático de la ceremonia de inauguración oficial (el 13). Pasado el episodio, todas/todos, incluso integrantes del gobierno, concordaron en la misma evaluación: la MMM era una invitada en la apertura de su propio evento. La presencia de autoridades en la apertura de nuestro evento ya había sido discutida en la reunión del CI de Cape Town, con la presencia de una compañera de Bukavu. En aquel momento, las integrantes del CI establecieron un compromiso en torno a la proposición de las mujeres de RDC de que no era posible iniciar una actividad de tal relevancia en el contexto cultural y político local sin la presencia de las autoridades. Pero en los momentos finales de la preparación no fuimos suficientemente estratégicas y (prácticamente) entregamos la coordinación/organización de esta apertura al protocolo del gobierno. que la condució segundo sus prácticas y tradiciones. La cuestión es: ¿que fuerza tendríamos para hacer diferente?
En la ceremonia de Mwenga, ya hubo un pequeño avance: tres mujeres de la Marcha hablaron – de Mwenga, de Bukavu e internacional, frente a tres autoridades – local, regional, nacional. Este avance fue renegociado al último minuto y la posición de la Marcha tenía el apoyo de la Ministra de Género.
Con esto, el equilibrio de fuerzas entre nosotras como movimiento y el gobierno de RDC era muy precario. Nos fragilizaba la falta de unidad de nuestras organizaciones en RDC frente a la relación con el gobierno, la inexistencia de referencias anteriores de relación de autonomía de los movimientos frente al gobierno en el país y el difícil cálculo político de hasta donde podemos ir sin comprometer las condiciones de actuación de nuestras compañeras que iban a quedarse en el país.
Con respecto a las mujeres de RDC, todas evaluaron que hubo un avance en la relación con el gobierno y que eso ha sido positivo porque les abre más posibilidades de presentar sus demandas. Hay que verificar en momentos posteriores de negociación en que posición ellas están.
La dependencia del apoyo del gobierno para resolver las cosas más simples, como la recepción en el aeropuerto o asegurar que cada delegada estaría a tiempo en su vuelo de regreso era otra fragilidad que teníamos. También el hecho de que nosotras, como movimiento, no aportamos recursos a la infraestructura local. Con excepción de 4.000 euros para el secretariado local de Bukavu, todos los recursos que movilizamos, por medio del SI, fueron para asegurar la presencia de una pequeña delegación internacional y la interpretación.
Esto nos lleva a otro tema: la relación con ONGs internacionales e incluso un desconocimiento de que un movimiento internacional no es el mismo que una grande ONG internacional. Nuestro nombre, Marcha Mundial de las Mujeres, evocaba a un supuesto acceso a abultados recursos y, por lo tanto, integrantes del gobierno comentaban se había sentido en poner plata para estas cosas de ONGs que manejan por si solas presupuestos con montantes próximos al del gobierno local.
Aún estamos trabajando en un informe financiero que reúna informaciones sobre recursos que fueron movilizados y gestionados de forma descentralizada (SI, COFAS, CONAFED, CAFED, CNs). Sin embargo, en general tuvimos dificultad en movilizar recursos de ONGs internacionales para el Evento. La mayoría de las ONGs tienen oficina en RDC, incluso en Bukavu. Si aportaron algo a el Evento, fue para asegurar la participación de sus contrapartes y muy poco o nada en los gastos de funcionamiento y organización comunes.
La relación con las instituciones de Naciones Unidas (PNUD, MONUSCO) fue toda hecha por el comité local de Bukavu, o por el gobierno nacional. Nos apoyaron con estructura logística, en el transporte por avión de participantes nacionales y en el transporte y seguridad hacia Mwenga. No aceptamos el pronunciamiento público de la MONUSCO durante nuestras actividades. No obstante, es difícil decir que no estaban visibles, pues son muy visibles en el cotidiano de la gente en Sud Kivu. La realidad es que es común que las compañeras de RDC utilizan los aviones de MONUSCO para se desplazar en el país, lo que implica en pierda de autonomía de movimiento, más dependencia y la posibilidad real de quedar mucho más tiempo en un sitio que lo previsto, pero esto no impide que ellas tengan criticas frente a la actuación de la MONUSCO. Por decisión del CI, la delegación internacional no utilizó ni los aviones, ni los helicópteros de las Naciones Unidos.
Es necesario seguir con la reflexión sobre las tentativas de recuperación de nuestra acción por parte de los gobiernos, ya que los Gobiernos de los otros países muestran fuerte interés en RDC, y la cuestión de la violencia em contra las mujeres está en sus agendas de manera permanente. Siguen algunos ejemplos. Exactamente después de nuestra acción, durante la primera semana de noviembre, la mujer del nuevo embajador de los Estados Unidos acompañó a Eva Ensler, de la ONG americana V-Day a su visita a las organizaciones de las mujeres de Bukavu apoyadas por ella. Al final de octubre el Gobierno brasileño donó US$ 1 millón a la Alta Comisaría de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en apoyo a los mecanismos de reparación y de acceso a la justicia para las víctimas de la violencia sexual en RDC. Es necesario tenerse en cuenta que el comercio bilateral entre Brasil y RDC aumentó más en veinte veces entre 2002 y 2009, y há pasado de US$ 2.84 millones para US$ 58.56 millones.
Las lecciones en los retos logísticos
Durante la preparación del cierre de la Acción Internacional, el equipo permanente del Secretariado Internacional estuvo formado por tres trabajadoras en tiempo integral y una en medio periodo. En septiembre contratamos por el periodo de 45 días a dos trabajadoras en régimen de prestación de servicios, una para la alimentación del banco de datos de inscripciones internacionales y otra para la pesquisa, producción de informaciones y alimentación del sitio web de la 3ra Acción Internacional.
En este período nuestra vida como movimiento permanente y como organización no se detuvo. En mayo y junio estábamos concluyendo la evaluación de nuestro Plan Estratégico y las negociaciones con contrapartes para el apoyo al próximo trienio. En junio, julio y agosto, trabajadoras del SI se implicaron en la preparación y realización de la acción regional en Colombia y han participado de ediciones regionales del Foro Social Mundial.
En resumen, trabajamos con un equipo mínimo y sobrecargado. Evaluamos que deberíamos haber hecho más reuniones de equipe y compartido más las informaciones. Alessandra del SI pudo llegar en RDC el 19 de septiembre de 2010, pero habría sido mejor ir antes y más veces a Bukavu para trabajar con el equipo de allá cuestiones prácticas como el banco de dados de inscripciones, visas, la organización del trabajo y de la propia oficina, entre otros.
En Bukavu, con el poco recurso que enviamos del SI, el posible fue pagar horas del equipo de COFAS, pero no fue posible contratar nuevas trabajadoras. Ellas trabajaron con un grande número de voluntarias en varias comisiones de trabajo. Al principio, había una incomprensión sobre el hecho de que todo el trabajo seria voluntario, lo que creó la expectativa de remuneración para todas que se implicaron en la organización del evento. Lo mejor habría sido combinar trabajo voluntario con algún grado de trabajo remunerado, sobretodo de las coordinadoras de los equipos de inscripción y logística que trabajaron intensamente durante un largo periodo, pero no era sencillo hacer esta discusión y establecer criterios de quien debería ser remunerada y quienes apenas recibirían una ayuda de costo para transporte y alimentación en los días del evento.
Las condiciones precarias de comunicación marcaron todo el trabajo hecho en Bukavu por las compañeras de allá y por el equipo del SI. Los cortes de energía eléctrica, las líneas de teléfono sobrecargadas, las llamadas que nos se completan, el acceso lento e intermitente a la Internet, los virus en los computadores son todos hechos cotidianos para nuestras compañeras de RDC que pudimos vivenciar cuando llegamos en Bukavu, además de comprehender que para mantener el flujo constante de información hay que tener paciencia y persistencia.
La división de responsabilidades entre el local, nacional e internacional también no fue ideal. En nuestro acuerdo, toda la logística local (espacios, equipos de interpretación, acogida de delegadas) era de responsabilidad de los grupos de referencia de la MMM en RDC. De un lado tuvimos buenos resultados, por ejemplo con la decisión de realizar los paneles y la feria en el Ateneo de Ibanda. El local era bastante adecuado, el gobierno provincial logró instalar Internet inalámbrica y las mejorías en el sitio quedan para las y los estudiantes del instituto. Todas las reformas fueron hechas en muy poco tiempo, pero esto exigió un grande esfuerzo político de las compañeras de Bukavu. El gobierno provincial ha cambiado de manos en junio de 2010 lo que retrasó aún más los preparativos debido a que se reempezó del inicio todas las negociaciones en torno al apoyo a nuestro Evento.
La falta de equipos de interpretación simultánea fue otro grande problema. Evaluamos como un error haber responsabilizado a las compañeras de Bukavu por la locación de los equipos de cabina. La falta de cabinas impidió que los paneles se realizasen en cinco idiomas como previsto (inglés, francés, castellano, portugués y swahili) y hizo que las compañeras intérpretes voluntarias trabajasen intensamente y en pésimas condiciones. Sumase a esto el hecho de que perdimos tres intérpretes al último minuto (una por razones de seguridad no pudo venir; las otras dos perdieron sus vuelos de conexión en razón de la huelga de los trabajadores en Francia).
En el principio, nos preocupaba asegurar hospedaje y alimentación a las delegadas internacionales como responsabilidad del SI y de las nacionales como responsabilidad de las organizaciones de referencia de la MMM en RDC. Como creíamos que el número de alojamientos disponibles en la ciudad era insuficiente, propusimos limitar el número de delegadas externas a Bukavu. Pero el comité local ha organizado una lista de disponibilidad en los hoteles y hospedarías que nos hizo ver que no habría un grande problema con hospedaje. Las participantes internacionales y las nacionales, en su mayoría, eran responsables por recaudar los fondos para cubrir sus costos de alojamiento o organizarlo de forma solidaria (en la casa de familiares o amigos).
Por razones logísticas y de seguridad trabajamos para concentrar la delegación de la MMM en un mismo espacio, pero finalmente – por razones de disponibilidad de espacios y el número de delegadas – tuvimos que nos dividir en dos centros: AMANI y CAP. Intentamos mezclar en los dos centros delegadas de diferentes continentes. Pero la separación dificultó la integración entre todas y sobretodo las que estaban hospedadas en el CAP se sintieron aisladas por no estar hospedadas con el SI y el CI.
Atender la demanda de mucho más mujeres que lo previsto fue un grande reto para las compañeras de RDC. Para responder en parte a esa demanda, el gobierno nacional organizó el almuerzo gratuito en el Ateneo de Ibanda al último minuto. El problema es que habíamos organizado para que las delegadas comprasen su alimentación de los grupos locales de mujeres para que ellas pudiesen beneficiarse directamente de los aportes financieros de las delegaciones. Aunque ellas tengan vendido refecciones y bebidas, lo hicieron en menor cuantidad de lo que esperaban.
Ya la feria de exposición de productos y artesanías funcionó mejor, los expositores estaban contentes con las ventas y las delegadas aprovecharan la feria como un espacio de intercambio y relajación.
Seguimiento
Identificamos como tareas inmediatas de seguimiento la organización de informaciones relativas al evento. Hicimos un primer “clipping” (compilación de noticias sobre la acción en Bukavu en los medios) con lo que salió en la prensa escrita, radio y televisiva, estamos seleccionando y archivando fotos e imágenes (muchas de ellas están bellísimas). Hay que pasar al tratamiento de toda esta información. Necesitamos una lectura crítica de la cobertura de los medios. Compañeras reaccionaron indignadas por haber escuchado en la prensa que la acción en Bukavu era liderada por la Primera Dama. Curioso es que algunas militantes de la MMM que no estaban en Bukavu y han seguido la acción solamente por los medios comerciales, mainstream, creeron que nuestra acción había sido recuperada por los gobiernos, pero no desconfiaron de la calidad de la información y de la cobertura de dichos medios. Pensamos que una analice crítica de la cobertura del evento de cierre en Bukavu abre el debate estratégico que planeamos hacer en el próximo periodo sobre la comunicación no como herramienta pero como política. Necesitamos aún escribir nuestra propia historia y nuestras evaluaciones. Hay finalmente un grande trabajo de organizar la información y tornarla disponible en el sitio web www.mmm2010.info, que se convierte ahora en el espacio virtual de la memoria de nuestra acción.
Sabemos que muchas CNs están realizando actividades de restitución y evaluación. Tenemos que rescatar los contenidos de estos debates y, por lo tanto, estamos demandando a las CNs textos de balance de la 3ra Acción Internacional y empezando a consolidar analices y balances del conjunto de la acción.
Es nuestra responsabilidad también el apoyo a la recién creada CN de RDC. Esperamos mantener un contacto más próximo mediante conferencias telefónicas, al igual que fortalecer los lazos entre ellas y las compañeras de la región. En especial, tenemos que hacer el seguimiento del contacto con las compañeras de Burundi y Kenya, además de restablecer los lazos con Rwanda (lo que posiblemente implica en pensar la propia organización de la MMM en este país).
Con el contacto permanente con nuestras compañeras de RDC podemos hacer el seguimiento de las mejorías de infraestructura que tuvimos con el Evento de Cierre: la mejoría de las condiciones de funcionamiento del Ateneo de Ibanda, la promesa de construcción del memorial y de una casa multifuncional para las mujeres en Mwenga y la continuidad de la construcción y la operación de la casa multifuncional de Bukavu. Debemos seguir de cerca también los impactos de esta política de construcción de casas multifuncionales para mujeres, desarrollada por el PNUD en acuerdo con el gobierno de RDC.
En conjunto con las compañeras de RDC tenemos que seguir cualificando nuestro funcionamiento como red de alerta. Durante los paneles mujeres denunciaron situaciones de violencia con la participación o la omisión del ejército congolés o de la Monusco. Esperamos que nada de grava pase, pero por precaución es necesario estar pendiente. Puede ser que tengamos que garantizar la seguridad de las compañeras, lo que puede implicar, en algún momento, una necesidad de que nosotras nos organicemos para recibirlas y apoyarlas con actividades en otros países. Nuestro apoyo también se debe manifestar en el fortalecimiento de la MMM en RDC. En la preparación del evento en Bukavu la resistencia en contra al principio de la MMM de la auto-organización de las mujeres de la parte de algunos políticos y mismo de sectores de la sociedad civil se ha manifestado, por veces de forma muy dura.
Hay que pensar en formas más concretas de presión sobre las situaciones de secuestro de mujeres en las zonas rurales de la región. En el día 30 de octubre, 4 mujeres y una joven de Mwenga fueron secuestradas y mantenidas como esclavas sexuales por 7 días hasta que la comunidad pagó el rescate en dinero y bienes como comida, unidad de celular, fósforos. El ejército de RDC fue accionado, pero no logró liberar a las mujeres.
Finalmente, en la preparación para RDC propusimos que las CNs deberían buscar informaciones sobre los intereses e iniciativas de sus gobiernos y empresas en RDC. Esta pude ser otra importante acción de seguimiento: monitorear y hacer presión sobre nuestros gobiernos para que desde sus iniciativas propias o como parte de instituciones multilaterales fundamenten sus acciones con base en el principio del respecto a la soberanía del pueblo de RDC; además de denunciar las iniciativas en contrario.
Comitê Internacional MMM
Secretariado Internacional MMM


